post festipulenta o algo asi
March 4, 2009 on 6:22 pm | In Uncategorized |
- Steve, nos dio lo mejor de su blues… aplausos, señoras y señores.
Dijo el hombre del micrófono radial, tenía un traje viejo y olor a naftalina. La gomina de su pelo parecía haberla conseguido a base de jabón o simplemente agua y mugre.
- ¿qué tal si nos tomamos unos diez minutos, recuerden que la barra tiene dos por uno los martinis, beban a gusto y a continuación dos caballeros de lo más cordiales interpretaran canciones de su propia autoría, simples melodías para que los hombres saquen a las damas a bailar, que les parece?
Las señoras aplaudían aburridas desde las mesas, mientras sus maridos se hurgaban las muelas con los mondadientes en busca de restos de carne.
Nos acodábamos en la barra, el cantinero era un tipo normal, no le importaba absolutamente nada. No tenía madre, ni padre, sus hermanos habían trabajado en su cocina y habían huido con todo su dinero una vez. Él juraba matarlos algún día, ramón lo haría seguramente, su amigo habitual de barra. Ese cerdo que reía con la boca abierta de par en par, esos bigotes horribles, el diente de oro, los collares. Ramón estaba justo al lado de mariano, que miraba el techo pensando en quien sabe qué. Si no le pregunté en qué fue porque no me acordaba muy bien como se hablaba. No habíamos dormido nada, y todo parecía transformarse de un momento a otro. Detrás de la barra en la cocina el hombre que había tocado blues, Steve, estaba arrodillado y un hombre le hablaba en voz baja y segura. Él hombre no estaba al alcance de nuestra vista, sólo sus zapatos. Negros zapatos de un brillo excepcional obtenido tras una delicada lustrada de alguno de sus más siniestros discípulos, el bordado de su pantalón era rojo y tenía detalles impecables. De pronto, me preguntan si pienso comprar algo. Y digo que no, un poco avergonzado, suelto el cómic y sigo viendo el puesto de los discos. Mariano me llamaba para hacer una lista de temas, los 107 faunos ya estaban tocando hacía rato. La gente coreaba los temas, saltaba y bailaba. Pensé en donde poder tirarme un rato a dormir pero no había caso, salí afuera y el aire estaba bastante bien. Era una noche calurosa pero corría una brisa y en el almacén de al lado vendían cerveza helada. Mucha gente adentro, y mucha en la vereda a las carcajadas. El hombre de pelo gris me amenazó con que quizás lo que estaba pasando esa noche no estaba ocurriendo en verdad, le pregunté su nombre y desapareció. Mariano me dijo, y? conseguiste papel y fibrón? Tenemos que hacer una lista. Un hombre con un maletín nos dio su ayuda, parecía ser un tipo generoso, su lapicera a pluma tenía inscripto su apellido. Mi nombre es John Tornado Hopkins y trabajo para los sunset studios, queremos contratarlos por 3 millones de dólares, su canción “5th avenue” nos parece fantástica, son de lo mejor que he oido, y creanme tíos que vaya si he oido material… chispas, y que más. Mi hermano tomó el control de la lista, al parecer, lo tuvimos que abandonar. Llegado el momento enchufamos las cosas y fuimos a tocar. Visiones de las historietas se apoderaban de nuestras mentes, no sabía si podría hacerlo, el presentador se subió al escenario y estaba borracho, tenía un zapato embarrado por completo y varias moscas lo seguían. Y ahora si, damas y caballeros, jhonny viaja al cosmos con Thompson, dos jóvenes cristianos como cualquiera de sus hijos, recuerden que las Bud están dos por uno en los siguientes quince minutos! Miré a la barra y vi a Ramón con esa sonrisa estúpida. De pronto algo cubrió su rostro de amargura, cerró sus ojos apenas para mejorar la vista a la distancia, entonces pude ver un tumulto en la puerta. Eran Junio y Arnold, los hermanos de Spencer, el camarero idiota ese. Comenzaron los disparos y las sillas comenzaron a volar, los caballos arrasaron con varias mesas y las damas gritaban a viva voz, las gallinas caían del balcón y la araña se movía de un lado a otro dando una lluvia de cemento y pintura vieja, mariano se puso de pie y quitándose el poncho de su cintura con el brazo izquierdo apretó el gatillo y una ráfaga de balas salvajes comenzaron a recorrer el lugar en busca de justicia y descontrol. La gente caía sobre los pedales, algunos gritaban cosas obsenas, había carcajadas en conjunto y tumultos del pogo, miré la guitarra y estábamos tocando. Oh si. Todo siguió dentro de una normalidad. De pronto recordé mi sueño, la cajita de tic tac pegada al corazón. Las visiones de la rata en el baño. El mayorista de golosinas, los clientes. El día siguiente era lunes. El otro martes. Y así. Pero que ocurrió abuelo? Si dilo, tío max! Oh, perdonen hijos mios. El abuelo ya está viejo. El festipulenta fue una noche increible, quizás no recuerde bien… vamos, abuelo! Cuentala de nuevo! Bueno, bueno. Está bien. La contaré una vez más y luego a dormir. Siiiiii! Gritaron los niños. Bueno, primero… me rodearon dos leones…
2 Comments »
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eres un cabron!
Comment by walter — March 5, 2009 #
Buenisima la historia onírica! Tiros, cow boys, nietos, alcohol! Cuanta imaginación! Saludos.
Comment by Julia — March 8, 2009 #